21. Jugaré a mi manera.
Valeria.
Observaba a mi hijo mientras dormía, acaricié suavemente su frente. Su respiración era tranquila, inocente y el parecido con su padre era extraordinario. Qué incluso me costaba olvidarlo.
Suspiré con tristeza.
¿Qué pasaría si Emir se diera cuenta de que tiene un hijo?
Por un momento recordé lo que Rodrigo me había dicho aquella vez, que Emir estaba casado, que incluso podría haber tenido hijos. Aquellas palabras me habían dejado completamente consternada. Pero después escuché de su pro