El día estaba brillante afuera, el sol espléndido y cálido, las aves canturrean y el mismísimo aire está lleno de buena vibra, pero Osiris parecía tener su nube negra relampagueando personal, ella estaba de un pésimo humor y no había nada que le cambiara el ánimo.
Izan fue el primero en intentarlo metiéndose a la cama de su madre, pero a pesar de que ella le sonrió, no le cambió el ánimo mucho. Ana se encargó de hacer prácticamente un banquete para el desayuno y rompieron todas las reglas de la