Ethan, por su parte, no había descansado desde la desaparición de Eirin. Su búsqueda se volvía más desesperada, sin pistas claras, sin certezas. Su corazón aún se aferraba a la idea de que Eirin podría estar viva, pero ¿cómo podía saberlo?
Y en las sombras, Eliseo seguía trazando sus propios planes, esperando el momento adecuado para hacer su jugada. Mientras tanto, Larissa, sin saber aún las consecuencias de sus actos, se mantenía cerca, observando. Pero incluso en su momento de éxito, se sent