El escaparate del metro abandonado era un laberinto de sombras y tuberías oxidadas. Allí, entre graffitis y cristales rotos, Ethan, bajo su identidad de Adriano Moretti, tejía su refugio temporal. Llevaba una mochila contra el pecho y la capucha baja, sus ojos escudriñaban cada rincón. Había abandonado su vida de abogado en las plazas más exclusivas de Europa para esconderse en los rincones donde la ley no llegaba y los vencedores no preguntaban nombres. Pero el pasado, lo hallara donde lo hall