La mañana no trajo alivio, solo fuego. Las pantallas de televisión y los titulares digitales ardían con el nombre de Eliseo Blackmoor como si fueran antorchas encendidas contra su imperio. “Corrupción de alto nivel: Eliseo Blackmoor bajo investigación”, decía uno. “Desapariciones, desfalcos y vínculos con el crimen organizado”, apuntaba otro. Una tormenta mediática se desató sobre su mundo, y lo que una vez fue un bastión de poder intocable, ahora se desmoronaba bajo el peso de la verdad.
Eirin