Capítulo 80. La factura del divorcio 1.
Los jardines de la mansión estaban sumidos en un silencio inquietante, apenas interrumpido por la brisa que agitaba las ramas de los árboles.
Sandra caminaba nerviosa de un lado a otro por el sendero de piedra, abriéndose paso entre enormes helechos y rosales perfectamente podados.
Sus dedos rozaban distraídamente las hojas de las flores, pero su mente estaba muy lejos de allí.
Llevaba días sintiendo una presión asfixiante en el pecho, una intuición de que algo estaba a punto de estallar.
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