Capítulo 79. Lo que el orgullo esconde.
En ese momento, su madre venía bajando las escaleras con paso tranquilo, pero se detuvo al verla en medio de la penumbra de la sala.
—Emma, hija, por fin llegaste —dijo su madre, acercándose despacio.
Emma ni siquiera se movió. Tenía la mirada clavada en la pared de enfrente, sumergida en un mar de frustración.
—¿Qué pasó? ¿Por qué estás así? —preguntó su madre, al notar la tensión en los hombros de su hija.
—¿De qué hablas, mamá? —respondió Emma, con la voz apagada, fingiendo que no pasaba nad