Capítulo 75. Nido de víboras.
Leah revolvía su ensalada con desdén en uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad.
Frente a ella, su madre, Victoria, intentaba mantener la compostura y el porte elegante que siempre la había caracterizado, pero las ojeras bajo su maquillaje delataban que estaba al borde de la quiebra.
Había aceptado la invitación de su hija por pura conveniencia, tragándose el orgullo porque ya no le quedaba otra salida.
—Leah, seré directa. Aunque no esté muy de acuerdo con esa relación tuya con Ger