Capítulo 73. Maternidad no planeada.
Horas más tarde…
La habitación de los mellizos estaba llena de vida y colores pastel.
La luz tenue de las lámparas creaba un ambiente cálido mientras Emma acomodaba con delicadeza las pequeñas mantas sobre las cunitas donde reposaban sus bebés.
Estaba absorta en la inmensa paz de ese momento, cuando la puerta se abrió con lentitud.
Era su mejor amiga, Samantha, pero esta vez no entró con el ímpetu de un huracán ni con su habitual sonrisa deslumbrante que lo llenaba todo.
Entró a paso pesado, co