Capítulo 51. Palabras que cortan.
Nicolás entró a la mansión como un huracán. Subió las escaleras de dos en dos, con la corbata aflojada y el saco en la mano.
Abrió la puerta de la habitación principal sin tocar.
Emma estaba recostada en la cama, con la computadora portátil sobre las piernas, tecleando concentrada en un reporte. Al escuchar el portazo, dio un respingo y levantó la vista.
—¿Nicolás? ¿Qué haces aquí a esta hora? —preguntó, notando de inmediato la expresión descompuesta y pálida de su esposo.
Él tiró el saco sobre