Capítulo 52. Pescando en río revuelto.
La elegante sala de la casa de Gerardo y Sandra estaba sumida en una tensión insoportable.
Sandra caminaba de un lado a otro, frotándose las manos con nerviosismo, mientras Gerardo se servía un trago de ron con una tranquilidad que a ella la sacaba de quicio.
—Te dije que esperaras un poco más, Gerardo. ¡Siempre tan impaciente! —le reprochó Sandra, deteniéndose para fulminarlo con la mirada—. Las cosas a la carrera siempre salen mal.
—Me urge volver a la empresa y tomar decisiones de una buena v