Capítulo 46. Doble sorpresa.
La clínica privada más exclusiva de la ciudad.
Sentados en la sala de espera, Nicolás sostenía la mano de Emma con firmeza, trazando pequeños círculos en su piel con el pulgar.
—Isabel y mi madre deben estar caminando por las paredes en la mansión —comentó Nicolás con una sonrisa ladeada—. Mi mamá me mandó tres mensajes en los últimos cinco minutos preguntando si ya sabíamos qué íbamos a comprar.
Emma soltó una carcajada suave, recostando la cabeza en el hombro de su esposo.
—Están demasiado em