Capítulo 37. Instinto salvaje.
Gerardo abrió la puerta del lujoso penthouse con su propia llave ese que compró para Leah. Entró sin gritar ni tirar las puertas, pero traía una cara que asustaba a cualquiera.
Venía directo de la empresa con el ego por el piso porque Nicolás lo había tratado como a un don nadie, y necesitaba sacarse esa rabia de encima como fuera.
Leah estaba en la sala, recostada en uno de los sofás de cuero blanco.
Llevaba puesta apenas una bata de seda negra que no hacía absolutamente nada por ocultar sus c