Capítulo 15. La boda.
Emma se miró en el espejo de cuerpo entero.
El vestido blanco, de líneas sencillas pero con una caída de seda espectacular que Nicolás había mandado a hacer a su medida, se ajustaba a su figura perfectamente.
Sin embargo, apenas podía concentrarse en su reflejo por culpa de los pasos apresurados detrás de ella.
—Dime que esto es una cámara oculta, Emma. Por favor, dime que va a salir alguien con un micrófono a decir que es una broma —suplicó Samantha, caminando de un lado a otro por la inmensa