Capítulo 13. Mi hijo a mi manera.
Emma se quedó a solas con su padre en el pasillo del hospital. El silencio entre ellos era intenso.
Manuel, el hombre al que ella siempre había visto como su protector, ahora lucía encorvado, mantenía la mirada clavada en el suelo, incapaz de sostenerle la mirada a su propia hija.
—Perdóname, Emma —murmuró él, con la voz trémula—. Sé que te fallé. Sé que te dejé sola, pero... lo perdí todo. Estoy en la ruina. Por eso no pude ir a la boda de Leah, por eso desaparecí. La vergüenza me comía vivo,