27. Sacar esa piedra del camino.
Amina estaba más que furiosa. En sus manos sostenía una elegante invitación enviada por su prometido, una que lejos de alegrarla, le encendía la sangre. En el sobre se anunciaba una reunión familiar para presentar oficialmente a un nuevo miembro… pero no se trataba de ella. No, por supuesto que no. Era ese bastardo, ese aparecido moribundo, ese “heredero” que había llegado de la nada, alterando todos sus planes y sobre todo darle un hijo único al Jeque.
Su estrategia comenzaba a desmoronarse. H