26. Hacer todo por su hijo.
Khaled llegó a su majestuoso palacio, donde los empleados ya lo esperaban alineados en perfecta fila a lo largo del pasillo principal. Todos bajaron la cabeza en señal de respeto al verlo acercarse, y al unísono exclamaron:
—¡Buena vida para el jeque!
Él, como de costumbre, respondió con su sonrisa tranquila y elegante, haciendo un leve gesto de saludo con la mano. Tras saludar a sus hermanas con cordialidad, caminó hacia la gran sala donde se encontraban sus padres. Su madre lo esperaba sentad