El auditorio de la sede de Selene Global estaba a reventar. Periodistas de arquitectura, críticos de arte y fotógrafos de la prensa rosa se agolpaban para ver la presentación de la nueva expansión. Juliette presidía la mesa con su elegancia habitual, mientras Leo intentaba que Mateo y Alessandro (que habían decidido que la mesa de conferencias era un excelente lugar para gatear) no tiraran los micrófonos.
Julián estaba de pie a un lado, impecable pero con una expresión de desconcierto. Cada vez