El Sr. Perfecto y su "Accesorio"
Mía sintió una punzada de dolor en el pecho que ni todo el champán del mundo podría adormecer. Se ocultó más tras la columna de mármol, sintiéndose de repente pequeña, a pesar de llevar un vestido de su propia autoría que era la envidia de la fiesta.
"Vaya, Missiu Leguau", susurró Mía a su gatita, con los ojos empañados por una mezcla de rabia y tristeza. "Parece que el 'Sr. Perfecto' ha traído un nuevo accesorio. Y nosotras... nosotras seguimos siendo solo la hermana pequeña que hace travesura