CAPÍTULO 36. Dudas que calan hondo.
Capítulo 36
Dudas que calan hondo.
El alba apenas despuntaba cuando la puerta del penthouse sonó con un eco sobrio. Isabela abrió con desgana: esperaba al chófer de Gabriel para el traslado hacia el almuerzo de negocios, pero en lugar de eso encontró a Valeria, su media hermana, de pie en el pasillo.
Lucía impecable en un traje sastre marfil, el cabello recogido en una coleta baja que estilizaba sus rasgos aristocráticos. Sus ojos, sin embargo, eran gélidos.
—Buenos días —dijo Valeria, con un