CAPÍTULO 32. Terapias peligrosas.
CAPÍTULO 32
Terapias peligrosas.
El brillo del mediodía se colaba a través de las ventanas acristaladas del gimnasio del penthouse, proyectando reflejos sobre el agua de la piscina. Isabela ajustó la bata blanca que llevaba sobre el traje de baño y se detuvo un instante para observarlo: Gabriel, sentado en su silla de ruedas a un costado, jugueteaba con la correa del chaleco de flotación que debía protegerlo de movimientos bruscos. Su mirada pícara encontró la de ella al levantar la barbilla, y