CAPÍTULO 279. Cruce de urgencias.
Capítulo 279
Cruce de urgencias.
En el penthouse, las reuniones urgentes parecían no tener fin. Era la sede provisional donde se decidían pasos y se medía cada palabra. Julián llegó sin avisar. Estaba pálido, con ojeras marcadas, pero con la decisión intacta. Entró y dejó la mochila en la mesa. Miró a Gabriel como si el tiempo se redujera a esa mirada.
—Tengo que ir a Rusia —dijo sin rodeos—. Traeré a Teresa. Si ella está ahí y la tienen retenida, no puedo esperar a que los procedimientos funcionen. No me alcanza con hablar; necesito verla en persona, tomarla de la mano y sacarla de ese lugar.
La sala se hizo pequeña. Valeria cerró la carpeta y levantó la vista. Silvio suspiró. Diego se quedó de pie junto a la ventana, las manos cruzadas.
—No puedes —respondió Gabriel con la voz templada, pero firme—. No es que no entienda lo que sientes. Lo entiendo. Pero si vas, pones en riesgo a Teresa y a ti mismo. Vas a moverte fuera de cualquier protección legal, fuera de cualquier control. Y es