CAPÍTULO 274. Despertar y paciencia.
Capítulo 274
Despertar y paciencia.
Gabriel no entendía bien cuánto tiempo llevaba sentado en la sala de espera. Miraba el reloj, la puerta, la cama de ella. Y a la mujer que dormía con la frente vendada. Cada paso de la enfermera, cada movimiento en los pasillos le parecía realmente sofocante.
Silvio pasó a su lado sin hacer ruido. Traía en la mano una taza de café tibio que dejó en la mesa.
—Aún no hay novedades —dijo en voz baja—. Durán pidió un informe preliminar y quiere hablar esta tarde.
Gabriel asintió sin levantar la vista.
—Avísame cuando hable.
Silvio lo miró un segundo, luego se sentó al lado y esperaron en silencio.
Minutos después la puerta se abrió y entró la enfermera que había estado de guardia toda la noche.
—Ha habido movimiento de la paciente —anunció—. Ha reaccionado a estímulos. Es una buena señal. Voy a avisar al equipo.
Gabriel sintió que el pecho le daba un tirón.
—¿Puedo quedarme? —preguntó.
—Sí —contestó ella—. Pero no interfiera con la medicación. Mejor hab