CAPÍTULO 274. Despertar y paciencia.
Capítulo 274
Despertar y paciencia.
Gabriel no entendía bien cuánto tiempo llevaba sentado en la sala de espera. Miraba el reloj, la puerta, la cama de ella. Y a la mujer que dormía con la frente vendada. Cada paso de la enfermera, cada movimiento en los pasillos le parecía realmente sofocante.
Silvio pasó a su lado sin hacer ruido. Traía en la mano una taza de café tibio que dejó en la mesa.
—Aún no hay novedades —dijo en voz baja—. Durán pidió un informe preliminar y quiere hablar esta tarde.