CAPÍTULO 273. Bajo observación.
Capítulo 273
Bajo observación.
La mañana siguiente no trajo novedades ruidosas. Y eso, para Gabriel, fue una señal. Cuando el silencio se alargaba demasiado, significaba que alguien estaba calculando.
Isabela seguía inconsciente. Los monitores marcaban valores estables, sin sobresaltos. El médico había sido claro: no había daño cerebral severo, pero el cuerpo necesitaba tiempo. Nada más. Nada menos. Tiempo era justo lo que sentían que les querían quitar.
Gabriel revisó el teléfono sin prisa. No buscaba mensajes nuevos, buscaba patrones. Quién escribía. Quién no. Quién había leído y no había respondido.
Silvio llegó con dos cafés en la mano y dejó uno sobre la mesa sin decir nada. Se sentó frente a él.
—Durán pidió acceso completo al material —dijo finalmente—. No solo las grabaciones. Quiere nombres, fechas, cruces.
—Eso significa que va en serio —respondió Gabriel—. O que quiere medirnos.
—Ambas cosas pueden convivir.
Valeria apareció minutos después, con una carpeta distinta a la de