CAPÍTULO 257. Una promesa inigualable.
Capítulo 257
Una promesa inigualable.
La ciudad estaba quieta de una forma engañosa. No era silencio total, era como si todo estuviera esperando a que alguien diera el primer paso para romper algo.
Gabriel se quedó de pie frente a la ventana del vestíbulo durante varios minutos, sin moverse.
Afuera, las luces de los vehículos dibujaban líneas lentas, constantes, ajenas a lo que a él le vibraba por dentro.
Había pasado demasiadas horas pensando, recordando a medias, juntando piezas qu