—Tranquila, estoy bien. ¡Ahora somos libres, tenemos que salir de aquí cuanto antes! —dijo Raffael, esforzándose por mantenerse firme a pesar del dolor en su cuerpo.
Con la ayuda de Lyra, Raffael se puso de pie y caminó hacia su coche.
Por suerte, el vehículo no estaba cerrado con llave.
Sin embargo, Raffael se sentía confundido al mirar a su alrededor. El lugar donde los habían encerrado estaba rodeado por árboles frondosos.
—¿Cómo trajeron el coche hasta aquí? —se preguntó Raffael, desconcert