El ambiente era tenso, costaba respirar. Ninguna de las reinas alzaba sus miradas de sus platos y comían en silencio. Interactuar de más con otros, sobre todo si eran machos delante del alfa tendría como consecuencia castigo.
Ilayen, sentado cerca de su padre miraba de reojo a la cuarta reina. Había notado que Asya apenas si tocaba su plato de comida. Removía la comida de un lado a otro antes de agarrar un pequeño bocado y llevarlo a su boca donde se demoraban en masticarlo. Su condición aún deb