Mundo ficciónIniciar sesiónEl corazón de Eleanor seguía desbocado, martilleándole los oídos con un ritmo salvaje, cuando Ashford la condujo de regreso al salón principal. El contraste fue brutal. El calor sofocante de las lámparas de araña, que antes parecía brillante, ahora le resultaba opresivo; el bullicio de las conversaciones banales era un zumbido insoportable, y la música de la orquesta, que había reanudado su c







