Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos días siguientes al anuncio del compromiso se transformaron en una cárcel de seda. Eleanor lo percibía en cada esquina: criados que fingían pulir la plata demasiado cerca, un lacayo nuevo apostado en la galería, incluso la mirada curiosa de la institutriz de sus hermanas menores. No eran solo hábitos de una casa noble; eran ojos, todos los ojos de Ashford, siguiendo cada uno de sus pasos.







