Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl eco de las copas aún resonaba en el salón de Ashbourne, pero Lord Ashford, sin embargo, no perdió un solo instante en celebraciones vanas. Mientras los últimos invitados, con sus risas ebrias y sus susurros llenos de morbo, se retiraban hacia sus carruajes, él recorrió la larga galería de retratos con un paso firme y silencioso. La máscara del anfitrión cortés se había desvanecido de su rostro, dejando al descubierto la fría determinación de un estratega.







