Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl muelle de Calais estaba envuelto en una neblina densa, de un gris que parecía absorber la luz del amanecer.
El mar, embravecido, golpeaba contra las rocas, y el aire olía a sal, carbón y humo de las hogueras que los soldados franceses encendían para espantar el frío.






