Aquella mujer se puso roja de cólera. Fui a consolar a Analía, pero esto no era necesario; gracias a la actuación de sor Pilar, se había olvidado de todo esto.
—Tía Brielle, has venido. Pensé que no lo harías.
—No te preocupes, mi vida, claro que iba a venir. Ahora necesito que me digas quién de tus compañeros se atrevió a agredirte.
—No va a ser muy difícil de encontrar, es el que tiene el ojo morado y cerrado.
Tal como Analía había dicho, no fue muy difícil encontrar al niño que se había atre