Cuando le dije esto a Analía, hubo un silencio total. Al ver por el espejo, pude verla llorando y me preocupé por esto.
—Estoy feliz, no malinterpretes las cosas —ella sonrió con alegría—. Tendré otros tres hermanitos o hermanitas, eso es algo bueno.
Las lágrimas de Analía venían acompañadas de la más grande de las felicidades. Ella movía sus pies en el asiento y se le podía ver sumamente contenta por la noticia.
—Entonces vas a invitar a Hugo a comer en la casa; creo que comenzaré a buscar cas