El tono de mi ex estaba lleno de burla, sus ojos se posaron en las niñas y movió su cabeza de un lado hacia el otro.
—Aleksander, Aleksander. No puedo creer que decidieras dejarme a mí para ir a poner tus ojos en una mujer tan inmoral como lo es Brielle León; mira que formar una familia con una mujer que evidentemente es una descarada al montarte hijos ajenos es el colmo. Y lo peor es que tú vienes a creer que realmente son tuyos.
—Escucha, no te voy a permitir que comiences a tirar tu veneno. Si terminé contigo, no fue porque me metí con Brielle, sino porque estás demente.
—No te atrevas a decir cosas de nuestro pasado, no es de caballeros recordar cosas que sucedieron hace muchos años en una relación que tiene décadas de no existir.
—Te gusta venir a molestar a los demás, pero cuando te toca a ti recibir una cucharada de tu propia medicina es que no soportas, eres demasiado hipócrita además de loca. Al final de cuentas, ¿qué clase de mujer quiere saber en dónde se encuentra el homb