La sangre se me heló y puse mi mano en el brazo de Aleksander; en el momento en que él miró, esto se asustó y no era para menos porque probablemente estaba más blanca que la espuma del mar.
—¿Qué sucede, cariño?
Solamente tuve fuerza para señalar al otro lado; fue en ese momento en que Aleksander miró en esa dirección y su rabia fue grande al ver a estos dos sujetos.
Rápidamente, con un solo grito fue que movilizó a toda la seguridad que había contratado y aquellos hombres levantaron las armas q