Tras calmar a Mabel, Claude quiso regresar a casa para acompañar a Angélica en su aniversario de bodas.
—Claude, prometiste quedarte conmigo esta noche —Mabel tomó su mano, reteniéndolo.
Claude frunció el ceño, con la mente llena de Angélica.
Ella debía estar preocupada por su ausencia esa noche.
Mabel enrolló la cinta de su negligé alrededor de sus dedos, tirando lentamente hasta que la seda se deslizó al suelo.
Claude contuvo la respiración y la atrajo hacia sí, besándola con ferocidad.