Durante mi primer mes fuera, me refugié en la ciudad costera que siempre había anhelado conocer, buscando paz.
Fue allí donde me encontré con Teodoro, un senior de la universidad.
Estaba sola, en un lugar desconocido, y mi cuerpo aún estaba frágil tras la pérdida.
Teodoro me ayudó muchísimo durante esas semanas.
Pero, sensible a las intenciones ajenas, noté que su mirada iba más allá de la simple amistad. Así que elegí despedirme y partir hacia otra ciudad.
Las disculpas que Claude publicab