Nicola
Mi teléfono vibró sobre la mesa, cortando la paz que tenía está mañana.
Miré la pantalla: un número conocido, uno de mis científicos. Dejé la taza en el platillo con calma y deslicé el dedo para contestar.
—Dime —dije, con mi tono habitual, frío y directo.
Del otro lado, escuché la respiración entrecortada. Su miedo atravesaba el teléfono. Podría jurar que su frente estaba empapada en sudor, y sus manos temblaban mientras intentaba encontrar el valor para hablar.
—Don... —vaciló, su ner