El aire en la habitación pareció volverse más denso tras la frase de Sarah. Desvié la mirada hacia la ventana, donde la llovizna se empeñaba en empañar el vidrio, intentando organizar los fragmentos de mi propia historia. Sarah no era de las que se rendían fácilmente, y el silencio que siguió solo sirvió para que cambiara el ángulo del interrogatorio.
—Sabes, Clara... el mundo de este "medio" nuestro es pequeño —comenzó, sentándose de nuevo, pero ahora con un tono más suave—. Escuché que Alex A