Alex
La habitación de la UCI parecía de pronto demasiado pequeña para el peso de las palabras que flotaban entre nosotros. Los sollozos de Clara eran débiles, pero cada uno de ellos resonaba como un trueno en mi pecho. Ella desviaba la mirada, escondiéndose en su propia culpa, con las manos trémulas apretando la sábana blanca como si intentara aferrarse a una realidad que ya no existía.
Me acerqué, sentándome en el borde del lecho con una lentitud reverente. Sostuve su rostro entre mis manos, o