Alex
El quinto día en el hospital trajo un cambio sutil en la atmósfera de la UCI, un peso que ya no era solo de muerte, sino de una expectativa eléctrica y aterradora. Los médicos habían iniciado la reducción gradual de los sedantes. Clara ya no estaba en un sueño inducido por máquinas; ahora flotaba en un mar profundo de inconsciencia propia, y correspondía a su cerebro encontrar el camino de regreso a la superficie.
Pasé la mañana entera en la cafetería del hospital, pero no lograba enfocarm