Alex
Al cuarto día, el hospital ya no era solo un lugar de espera; se había convertido en mi búnker, el centro de mando de una guerra silenciosa que estaba a punto de escalar. La investigación de Marcus, conducida con la discreción quirúrgica que yo exigía, trajo el primer golpe de realidad que transformó mi tristeza paralizante en una furia gélida; de esas que no gritan, sino que ejecutan con precisión.
Me encontró en un rincón aislado de la cafetería del hospital, un lugar donde el olor a caf