La mente de Diario se trasladó de inmediato a los recuerdos de tres años hacia atrás, tragó grueso y frunció el ceño antes de comenzar, mientras Luciana prestaba total atención a su relato.
Dario cerró los ojos y pudo ver, escuchar e incluso olfatear de nuevo ese horrible lugar…
El aire olía a moho y a su propia desesperación. Dario, con el rostro inflamado y un corte profundo en la ceja, estaba encadenado a una tubería. Stefano Greco entró, con un traje de seda azul impecable, con dos de sus g