La nueva habitación conectada de forma directa a la suite de Xavier era un auténtico palacio en comparación con el miserable cuartucho de servicio en el que había estado confinada. Era un espacio sumamente amplio, decorado con alfombras gruesas que amortiguaban cada paso, una imponente cama con dosel y un baño privado completamente equipado. Sin embargo, a pesar de toda la opulencia, el ambiente se sentía muchísimo más frío que el concreto desnudo. Cada lujo que me rodeaba no era más que una ca