Vincenzo... ¿Celoso?...
La mesa estaba dispuesta con precisión.
Cada cubierto alineado, cada copa en el ángulo exacto, cada plato colocado como si respondiera a una lógica invisible que nadie más parecía notar… pero que estaba ahí. Siempre estaba ahí.
Vincenzo lo observó sin moverse desde su lugar.
No era una cena importante. No había invitados. No había socios ni nombres que justificar. Solo familia. Y, sin embargo, nada en esa casa funcionaba sin estructura. Las reglas no se escribían, se vivían. Se respiraban. Se i