La curiosidad mató al gato...
Vincenzo camino hacia adelante, sin prisa, pero reduciendo la distancia como para que ella sintiera el cambio en el aire, el leve aroma de su colonia cara mezclada con algo más metálico, como un tipo de perfume.
— Pero tú no eres “cualquiera”, ¿verdad, Valentina?... Me sorprende que hayas descubierto esto…
Su nombre, en su voz, sonó distinto… Más íntima, como si lo estuviera atrayendo hacia él, con una voz que se escuchaba
Valentina sostuvo su mirada. No iba a bajar la vista. No ahora. No despu