Valentina se acercó pero no demasiado, no puede dejarse llevar por cualquier tentativa que Dante le pueda dar, tiene que ser firme, mostrar también que es seria en estos momentos.
— Llegas puntual… —dijo sin girarse, su voz ronca cortó el silencio de tan solo unos segundos que se había creado apenas sintió a Valentina. — Eso me gusta.
— No estoy aquí para agradarte, venimos a hablar, ¿no es así?... Hablemos entonces. —respondió ella, dejando el abrigo puesto como una armadura improvisada, cruz