Valentina marcó el número de Laura para una videollamada no tan larga pero está consciente que este tema es de no acabarse. La cocina del penthouse estaba iluminada solo por la luz bajo los gabinetes y la pantalla del teléfono apoyada contra un frasco de harina.
Dante se sentó en uno de los taburetes altos de la barra, Matteo a su lado, las piernas colgando porque aún no le llegaban al suelo del todo. Ninguno hablaba. Solo esperaban.
Laura contestó al tercer tono. Su rostro apareció en pantall