Un choque con un sabor ligeramente amargo...
— No necesito que pelees por mí... Ni que estés aquí ahora mismo... Ya he tenido suficiente contigo y tus mentiras.
— No solo por ti.
El tono de Alejandro cambió; se volvió más profundo, más posesivo.
— Estoy aquí también por Matteo.
Eso… la detuvo en seco, esperaba cualquier otra palabra o excusa pero no a su hijo.
El silencio se volvió más denso, casi asfixiante. Valentina lo miró diferente ahora. Con alarma. Con furia contenida.
— No te metas con mi hijo, el no hace parte de todo lo que nos