Más tarde... El jardín se encontraba en silencio.
Demasiado tranquilo para todo lo que llevaba Valentina por dentro. Necesitaba pensar y poner en orden algo que ya no sabía cómo ordenar.
Los recuerdos la asaltaban sin permiso... Risas lejanas, promesas susurradas, noches en las que creyó que el mundo podía reducirse a dos personas. Pero esa ilusión se había roto hacía tiempo. Ahora solo quedaban fragmentos afilados que cortaban cada vez que intentaba tocarlos pues al final, Alejandro no era qui